Vivienda eficiente

30349935El primer paso a la hora de construir una casa eficiente, es diseñar un edificio con la mínima demanda energética; es decir, que se requiera muy poca energía para mantener las óptimas condiciones térmicas en el interior de la vivienda, a pesar de las variaciones de temperatura que se puedan dar en el exterior.

En Europa existe una normativa, para construir viviendas cada vez más eficientes; con el objetivo de acercarse a las Casas Pasivas o de consumo energético cercano a cero.

España una vez superado el «Boom del ladrillo» y la cultura del «todo vale» y tras la entrada en vigor de CTE (Código Técnico de la Edificación), está desarrollando en la actualidad un modelo energético sostenible para la edificación, equiparándonos al resto de Europa,  y se basa para ello en dos aspectos: la eficiencia energética y las energías renovables. Los programas de eficiencia energética se orientan entre otros a la mejora de las condiciones técnicas de los edificios y de sus instalaciones de calefacción, refrigeración, ventilación y agua caliente sanitaria, motivando la utilización de las energías renovables.

Para aprovecharnos de la energía con la máxima eficiencia, los «generadores» deben permitir transferir energía en forma de calor o frío, mediante el aporte de trabajo, de un ambiente menos o más caliente a otro ambiente más caliente o frío, en contra del flujo natural.

Con estos equipos, se producirá de forma alternada y controlada, agua y/o aire caliente o frío para climatizar el edificio, aprovechando, en mayor o menor medida, la energía “gratuita” del exterior.

Ejemplos de ello son:

· La aerotermia es una tecnología que permite obtener energía del aire para cubrir la demanda de calefacción, refrigeración y/o agua caliente sanitaria en los edificios. Se trata de una bomba de calor que aprovecha una fuente de energía renovable (un 75% de energía limpia en su consumo), aprovechando el calor del aire del entorno. El funcionamiento de una bomba de calor aerotérmica hace que el aire absorbido por un ventilador transfiera el calor que contiene a un refrigerante, este aumenta su temperatura, pasa por un compresor y cede el calor a un acumulador. De esta manera se cubre la demanda de calefacción, refrigeración y/o agua caliente sanitaria. El consumo del equipo se reparte en un 75% de consumo de energía limpia (calor del aire), y un 25% de origen eléctrico.

· Energía solar térmica, para aprovechar la energía del sol y producir, en este caso, agua caliente sanitaria (ACS).

· Suelo radiante (calefacción y refrigeración), posiblemente, la mejor característica de este sistema de calefacción sea la temperatura moderada que ofrece, ya que una persona sometida a la acción de este tipo de calefacción no llega a sentir ni frío ni calor. Con este sistema no se impide al cuerpo eliminar el calor sobrante, sino que dichas pérdidas son moderadas consiguiéndose que el cuerpo encuentre un equilibrio térmico fácil de mantener por su propio sistema autorregulador. El sistema permite aprovechar la estructura del edificio como acumulador infinito de energía (inercia térmica); lo que permite calentar o enfriar el edificio, en invierno o verano, reduciendo las cargas térmicas máximas a las horas de mínimas y máximas temperaturas, en cada período.

· Ventilación mecánica controlada (VMC) de doble flujo, para viviendas unifamiliares, con intercambiador de calor de alto rendimiento y bajo consumo, que asegura la renovación permanente del aire de las viviendas unifamiliares, y garantiza los requisitos requeridos en el CTE. Permite asegurar la calidad del aire (renovación y filtración) en el interior de la vivienda según el Código Técnico de la Edificación (CTE/HS3). Recupera la energía residual del aire, para pre-calentar (en invierno) o pre-enfriar (en verano) el aire “fresco”. Se puede conectar con sensores de CO2, humedad u otros.

· Regulación de la temperatura de confort, mantiene la sensación de confort de cada persona, en cada habitación, durante el día o la noche, en invierno o en verano. El Confort térmico en la vivienda unifamiliar estará comprendido entre los 23 a 25 ºC de temperatura operativa y del 45 al 60 % de humedad relativa en verano y de 21 a 23 ºC de temperatura operativa y del 40 al 50% de humedad relativa en invierno.

Otros elementos fundamentales para  minimizar la demanda energética, según el Código Técnico de la Edificación son: el aislamiento térmico en las superficies exteriores, paredes, suelo, techo, puertas y ventanas, y, un sistema de sombreado ubicado en las fachadas sur de las zonas acristaladas del edificio, tanto en la cubierta como en las fachadas, permitiendo aprovechar o no la radiación solar. Mediante estas medidas, se minimizara la influencia de las condiciones climáticas exteriores sobre el interior del edificio.

Se puede decir que para lograr el mínimo consumo de energía se debe reducir, al máximo, la demanda y el consumo de energía.

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